“La hoja roja”
Querido diario, hoy es un día muy especial, pues quiero dejar constancia de la obra teatral que hemos representado esta mañana en el colegio.
Era un texto del escrito castellano Miguel Delibes y de su obra “la hoja roja” , el diálogo que represente a mis compañeros fue el siguiente.
[…] “La muchacha sonrió y al sonreír se acentuó su expresión elemental.
-Anda y que tampoco se ha puesto usted chulo.
¿Va de fiesta?- dijo.
-Algo parecido a eso- respondió el viejo-. Voy a que me den el cese.
-¿El cese?
-El retiro hija.
-¿El retiro?
-Es la ley.
-¿Quién es la ley señorito?
El viejo carraspeó modalmente.
-Bueno supongo que la ley es eso que se ha inventado para que los hombres no hagamos nunca lo que nos dé la gana. ¿Me explico o no me explico hija?
Ella levantó los hombros y sonrió. Tenía un aire desgalichado y torpe con la pobre bata que apenas la ocultaba las corvas, las pinzas en la cabeza y las manos rojizas, hinchadas como sapos, desmayadas sobre el vientre.
-¿Es mala la ley, señorito?
El viejo se arropó en el abrigo y se cruzó la bufanda sin responder. Dijo desde la puerta:
-Cuando sepas leer, aprenderás esas cosas, Desi- dijo y añadió-. No me esperes hija, regresaré tarde. […]
Esto fue parte de una de mis interpretaciones en la obra, la que más me gustó, y que fue muy aplaudida por los padres. Después, el colegio nos preparó una fiesta con comida, música y baile ya que iba a ser la última obra que representaríamos en aquel salón de actos.
¡Por fin!
Querido vecino de dormitorio, ¿Cómo dormiste hoy?
Estoy muy nervioso… ¡No puedo creer que termine el colegio hoy!
Desde pequeño siempre soñé con este momento, y por fin lo he conseguido.
Nos dieron los títulos siguiendo el orden de nuestros nombres y fui el décimo. Fue muy emotivo e indescriptible y mis seres queridos se sintieron muy orgullosos.
Lo he decidido y seguiré instruyéndome en lo que siempre he querido, por lo que tendré que ponerme serio con el estudio, mi subconsciente me dice que puedo conseguir lo que deseo, ser médico. El tiempo en conseguirlo es lo de menos, lo primero es poder cumplir mi sueño. Me veo ejerciendo de psicólogo en un colegio de niños pequeños reconociendo sus menudos y divertidos cerebritos. Siempre me gustó el psicólogo del colegio, un hombre joven, sencillo y gentil y sobre todo con buen humor. Yo quiero ser como él, pero sobre todo un buen médico de reconocido prestigio.
Bueno no me puedo entretener porque tengo mucho sueño y estoy deshecho, quiero dormirme un poco, luego tengo que reunirme con los del colegio en un concierto de Rock.
Te dejo vecino de dormitorio, te seguiré escribiendo en otro momento y espero que me escoltes siempre en este episodio que emprenderé.
Las tres mejores cosas que me han pasado
Cuando tienes que sacudir la memoria para sacar algunas cosas buenas que a lo largo del año me han pasado, es difícil, pero allá voy.
La primera fue cuando mi hermana pequeña hizo la comunión, y nos reunimos toda la familia.
Muy pocas veces nos reunimos todos, por no decir, que si no hay este tipo de actos, no vemos a muchas personas de la familia.
Pero ese día, el ver a la familia toda reunida y contenta, me produjo una alegría muy fuerte.
Lo segundo fue cuando realizamos todas las aulas (A, B, C y D) de segundo de bachiller, el viaje de fin de curso. Nos fuimos a Mallorca y fue la mejor semana de todo mi vida, no tuvimos a nadie que nos “controlara” y podíamos hacer lo que quisiéramos. Que queríamos bajar a la playa, pues bajábamos, que queríamos dormir hasta las tres de la tarde, pues dormíamos… fue increíble.
Y lo tercero fue cuando me presenté a la primera convocatoria del carné de conducir.
Yo cumplí los 18 el 3 de Enero y a las dos semanas me presenté al examen teórico y al mes al práctico y lo aprobé todo a la primera.
Lo “malo” fue que mi padre me dio su tartana de coche, un coche que tiene 15 años, nada más y nada menos y encima mi padre tan contento porque con la escusa de que yo necesitaba un coche, él convenció a mi madre para comprarse uno.
Mi padre tiene demasiado morro pero bueno, yo tampoco me quejo que al menos el mío anda todavía y espero que así sea durante mucho tiempo.
¡Ah! Se me olvidó decirte que esto que te he escrito, lo tuve que entregar en el colegio ya que nos lo pidió a toda la clase el profesor de Literatura, pero te lo he querido escribir a ti también porque me parece importante tener plasmado sobre papel mis mejores experiencias y aunque en la escuela no me lo pidieron, mañana te escribiré las peores cosas que me han ocurrido durante este año.
Hasta mañana.
Las tres peores cosas…
Como ya te dije ayer, hoy te voy a escribir las tres peores cosas que me han pasado a lo largo del año.
La primera, fue ayudar a mi amigo Pablo, un gran amigo que sin darse cuenta estaba cayendo en el mundo de las drogas y el alcohol, aunque en este último en menor medida.
Nunca imaginé las consecuencias y lo que acarrea tener un amigo enganchado y lo difícil que algunas veces se hace.
Quizás yo no sea un santo, pero me preocupan mucho mis amigos y me gustaría que tuvieran la fuerza suficiente para decir NO a los otros compañeros que les abren las puertas de este mundo.
La segunda, es lo mal que me he podido sentir cuando he mentido a mis padres, o cuando contesté y dije ciertas cosas a mi padre y que el no pudo aguantar sus lágrimas. Esa vez, fue la única que vi llorar a mi padre y aquella fue la primera vez en la que me sentí la peor persona del mundo.
A partir de ese día, mi vida cambió en cierto modo y no he vuelto a contestar, ni a decir esas cosas a mi padre y nunca lo volveré hacer.
A mi padre le pedí cien mil veces perdón y siempre dice que me perdonó en su momento, pero yo sigo viendo en su mirada la decepción y el dolor que le cause ese día.
La tercera, es que siempre llego tarde a todos los sitios, cuando quedo con mis amigos, cuando mis padres me dicen que llegue a una hora determinada a mi casa… ¡Y es que no lo puedo evitar! Siempre llego tarde, y por supuesto siempre me llevo broncas por todos los lados.
Asique supongo que tendré que plantearme para el año que viene SER PUNTUAL.
Lo que me hubiera gustado hacer y no he hecho…
Siempre oigo a mis padres quejarse de cómo va el país, de la mierda de políticos que tenemos.
A mí me encanta la política y con mi padre siempre hablo de este tema. Se que es un sueño imposible, pero me encantaría ser político y sí, supongo que es algo raro, pero pienso que sería increíble que pudiera influir en la sociedad de este país.
Otra cosa que me hubiera gustado hacer sería tocar algún instrumento musical, el piano o la guitarra y hacerlo delante de la gente y que cuando terminara mi propio concierto, todo el público se levantara y estuvieran aplaudiéndome durante minutos.
Me encantaría que se me reconociera en ese aspecto.
Otra cosa que me hubiera gustado hacer, sería haberme puesto a trabajar para ayudar a mis padres económicamente.
Pero no pudo ser, porque cuando se lo dije a mi madre me soltó una de esas charlas-parrafadas que te suelen echar tus padres cuando algo no les gusta.
Pues mi madre en este caso empezó a decirme que no podía dejar los estudios y que eso eran cosas de mi padre y ella y que yo no me podía meter.
Me hizo creer que todo estaba mucho mejor de lo que yo me imaginaba, pero se que eso no era así…
De excursión
Hoy me he ido con los amigos de excursión a los campos de Castilla y estábamos tan tranquilos con nuestras tonterías hasta que de repente tropezamos con un turista inglés que quería conocer los caminos y las historias locales sobre las aventuras que Miguel de Cervantes creó para Don Quijote de la Mancha. Con su chapurreado castellano y yo con mis pocos conocimientos de inglés, nos entendíamos un poco y charla que te charla, acabamos hablando de las tradiciones españolas y de la comida.
Le dijimos:
-Usted no se puede ir de este pueblo sin probar su magnífico queso manchego puro de oveja, de sabor fuerte, pasta dura y grasiento. Un condimento muy famoso en estas tierras es el azafrán que da un color amarillento a la comida que la hace más apetitosa a la vista y le da un sabor ligeramente amargo.
También le recomiendo que acompañe alguna de sus comidas con el vino Valdepeñas, mi padre siempre dice que es muy aromático y afrutado, así como de un color rojo intenso.
Otro plato típico son las migas de la mancha, son muy olorosas ya que el condimento que utiliza es el pimentón que puede ser dulce y picante y de un olor muy intenso.
El turista nos agradeció nuestra amabilidad e información y nos dijo que no volvería a su país sin haber probado nuestras recomendaciones.
Nosotros seguimos con nuestra excursión y el turista con su viaje.



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