Día 24 de abril
de 1978, el hombre con el pelo desaliñado y el rostro triste muestra una
actitud de preocupación. Se decide a abandonar el hostal para dirigirse a un
lugar desconocido aún para él y antes de salir por la puerta la recepcionista
de ese pequeño hostal le pregunta: “perdone, ¿olvida usted algo?”…
La respuesta es
rápida, sí, no he pagado la factura, no tengo dinero. La recepcionista le dice:
He llamado a la policía.
Nuestro hombre
no se inmuta y espera a la policía. Cuando estos llegan le detienen y le llevan
a la comisaria. El comisario le interroga y él
le dice que lo hace porque no le gusta dormir en la calle. Al comisario
no le queda otra solución que dejarle en libertad, pues como es un delito
pequeño, no tiene castigo de cárcel.

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